Cuando hablamos del paso del tiempo, de los años, meses y semanas, lo hacemos desde un punto de vista actual. Y se da por sentado que siempre ha sido así. Nada más lejos de la realidad. En la Edad Antigua, a grandes rasgos, los ciclos de la naturaleza juegan un papel importante. La llegada del calor, el frío o las lluvias, servían para organizar la vida y el día a día de una forma sencilla pero eficaz. En el caso del Antiguo Egipto, las estaciones se dividían en tres: Inundación : Las orillas del Nilo, el segundo río más extenso del mundo después del Amazonas, se inundaban, llegando a doblar su caudal. Las aguas arrasaban pueblos, tierras de cultivos e incluso entraban en templos. Desde nuestro punto de vista, esto supondría una catástrofe, pero para Egipto de esta época, el agua era considerada sagrada, fuente de vida, por lo que este fenómeno no era tratado de forma negativa. Surgimiento de cultivos : Cuando las aguas del Nilo volvían a su cauce habitual, quedaban grandes ...